A 49 años, Thierry Cherronnet encontró su casa. Después de haber desplegado su arte durante 14 años sobre prestigiosas compañías de cruceros (Celebrity, Silversea, Windstar, Carnival…), celebra en adelante realizar una gastronomía bien diferente de las cocinas dichas "internacionales": "Aquí no se está en un crucero clásico, estamos sobre un crucero 100% francófono y es de verdad interesante poder trabajar diferentemente. Tengo un magnífico grupo de 70 cocineros, lo que es considerable para el tamaño del buque, y pienso que realizamos un buen trabajo. Es por otra parte lo que se retira de las hojas de satisfacción. Hasta ahora, tenemos un sin errores".
Esta noche, los pianos de cocina vibrarán al unísono para la Noche del Comandante. Una carta magistral cuya única lectura despiertan las papilas:
Entrantes: Langosta, crema montada al Curry Salmón a punto medio a la sal, patatas tibias y cebolletas Escalopes de Mollejas Asados déglacés al Jerez y Ensaladas de endibias al aceite de nuez Platos: Arroz al zumo de Crustáceos y su sección de Langosta asada Red de San Pedro asada, zumo a la miel y vinagre de sidra Ave de caza sonsosada y deshuesada en su tarta. Buey asado a la mantequilla de hierbas, patatas jóvenes glaceadas con salsa de carne Peras glaceadas al vino rojo y su helado de pistachos Tarta tibia al chocolate y su crema montada
Christian Lévêque elaboró la carta, como el conjunto de las cartas del buque, del prestigioso restaurante Le Marché en París. Con Thierry Cherronnet en los pedidos, se experimenta ese pequeño gesto que hace de la cocina un verdadero arte, aunque se trata de realizar cada noche aproximadamente 700 menús. Esta dupla francesa, Claude y Marlène (en fotografía sobre la izquierda) lo han percibido. A 62 y 60 años, realizan aquí su cuarto crucero y no descartan los elogios sobre la cocina del Blue de France, "las cenas son dignas de un enorme restaurante, y sé de qué hablo", añadió Claude, "yo fui restaurador durante 19 años en París. Se experimentan los sabores y se ve que hay alguien detrás de todo esto quien orquestó la música. Ayer por la noche pedí que mi carne, un bisel, se sirviera a punto blue. De verdad aprecié en descubrir que era exacto el punto de cocción".
El Blue de France efectúa su cuarto crucero. Los pequeños rodajes del comienzo se esfuman y dejan lugar a los cruceros cuyo único objetivo consiste en seducir veraneantes con calidad y precio totalmente excepcionales. Una gastronomía, se sabe, ocupa un lugar importante en la cultura francesa y, por fin, el Blue de France pasó a ser el embajador marítimo de la gastronomía francesa.
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