El crucero revela siempre bonitas sorpresas. Al llegar a la terminal de crucero, la silueta del Bleu de France hace pensar inevitablemente en otro buque que Francia se enorgullecía antes de llevar su nombre.
Pero la más bonita sorpresa se revela en sí misma. Aquí, el ojo se satisface con una decoración magnífica y distinguida. El Bleu de France no tiene nada que envidiar a los más bonitos buques que reivindican las cinco estrellas. La casa matriz, Royal Caribbean no fue a Francia para ocupar un papel de figuración, ni incluso para ocupar una simple cuota de mercado. La calidad del buque certifica una voluntad de ofrecerse una prestación de gama alta.
La primera impresión parece ser idéntica, desde la llegada, ninguna nota falsa, todo armonía. La tripulación es impecable destacan los cruceristas, "de guante blanco inmaculado, tienen todos una sonrisa". Las cabinas son magníficas y mas grandes que sobre otros buques recientemente inaugurados. Si la elección de vacaciones en primer lugar se refirió al destino, fue un argumento preponderante el barco. ¡Incluso antes de comenzar el crucero, ya uno prevé volver a salir a bordo del Bleu de France desde, esta vez, las Antillas durante el invierno!
El gran restaurante propone un menú refinado: Chuleta de Atún Asada, Loncha de pierna al ajo confitado y guarnición de verduras… el crucero se anuncia bajo los mejores augurios. |