Por fin, ya que La Belle de l'Adriatique, como su nombre de diva lo dibujaba, supo hacerse desear. ¡Más de 4 meses de retraso! Para los primeros pasajeros la espera fue larga, pero que importa cada uno sabía que esta nueva unidad llevaría todos los conocimientos técnicos de CroisiEurope, la casa matriz de CroisiMer, pero esta vez a escala marítima, a escala de un edificio de 110 metros de longitud, capaz de acoger a 200 pasajeros. Y el resultado es singular, un único buque que no se asemeja a ningún otro,y cruceros que no se asemejan también con ningún otro. A bordo no hay casino, ni sala de espectáculo, ni espacios inmensos para practicar delizarse por el hielo o hacer surf, el crucero se orienta sobre todo hacia el destino. El buque pequeño dispone de un calado muy escaso (2,50 metros) que le permite atracar un poco por todas partes, lejos de las sempiternas escalas.
Ciertamente La Belle de l'Adriatique no es la cita de las familias (ninguna cabina cuádruple ni posibilidad de albergar a los niños en la cabina de los padres), pero más bien de las parejas que precisamente hoy no están ya en el perfil del buen padre de familia con mujer y niños sino más bien en el de grandes padres que aprovechan la vida. Y en este contexto, el buque responde perfectamente a todas las aspiraciones con un relación calidad-precio incuestionable y una norma idéntica para el conjunto de las cien cabinas.
La Belle de l'Adriatique fue inaugurada el viernes 25 de enero, por la directora de la Oficina de Turismo de Croacia en Francia, Marina Tomas-Billet, y toda la familia Schmitter, se sentía que se trataba de una primer prueba. Ahora que la vía está abierta, sería muy asombroso queLa Belle de l'Adriatique siga estando solo sobre los mares sin ver de aquí a algunos meses sus pequeños hermanos. Historia a seguir….
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