Libia comienza a estar partir de ahora en el círculo de países legítimos en el comercio internacional y en las naciones donde el turismo será ciertamente una vía de desarrollo. El crucero no ha esperado que la opinión internacional dé un visto bueno para hacer escala en es país que conserva tesoros arqueológicos y lugares antiguos.
El precursor ha sido sin duda el Adriana, que desde hace 7 años propone cruceros por Libia. Su crucero "La ruta de los caravineros en música", que partirá el 15 de noviembre próximo (quedan aún unas 40 plazas), hará 3 escalas en Libia: Benghazi (2 días), Al Khums y Trípoli. La noche en Benghazi permite la visita excepcional como Cirene, Apolonia, Ptolemes. En Trípoli en el teatro Sabrapha, un concierto privado ofrecido solo para los pasajeros del pequeño navío.
Entre las compañías que programan este destino, digamos, "la más económica a bordo", Louis Cruise Line con el Shappirey su crucero "Perfumes de África e Italia" con dos días en Trípoli; Costa con el Costa Europa y el Costa Victoria; Silversea con el Silver Cloud y su crucero "Ambrosía mediterránea" y Le Levant con un crucero cultural bellísimo "Las grandes obras del patrimonio mundial" con 5 días a lo largo de la costa de Libia.
Pero atención, Libia no es aún una escala como las otras. Las formalidades administrativas son rigurosas (las visas se obtienen y se pagan a bordo). En efecto, los pasaportes deben tener una validez de 6 meses después de la fecha del crucero y no tener ningún visado israelí. El acohol está estrictamente prohibido, incluso a bordo, y también durante la navegación en aguas territoriales. Los pasajeros deben imperativamente inscribirse en las excursionesdel navío para poder desembarcar (solo a Trípoli es posible desembarcar fuera de los grupos bajo ciertas condiciones).
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