Numerosas comunidades se cruzan en Diego Suarez: Yemenitas, Somalíes, Comoranos, Árabes, Chino, Francés, Indo- Paquistanís.
Cuando lleguen a Diego Suarez, no podrán perderse el Windsor Castle. Este importante monolítico es más alto que la Torre Eiffel (391 metros). Cruzarán, como siempre a Madagascar, gente acogedora y vinculada a las tradiciones y a los hábitos. Podrán descansar sobre la playa de Ramena, con sus cocoteros, su arena fina y su agua transparente. El lugar vive al ritmo pesquero: las casillas tradicionales de pescadores, las barcas y piraguas y las redes de pesca en reparación forman parte del decorado. Por otra parte los pescadores se harán un placer de llevarles a ver el mar de Esmeralda. El lugar es de una belleza rara. La baja profundidad y el fondo arenoso de este mar interior da un color turquesa al agua.
Tome un 4x4, una moto o un taxi para ir hacia el Cabo de Ámbar. La pista conduce al pueblo de Antsisikala y cruza un relieve calcáreo (chimeneas de hadas). En este lugar, la costa parece haber sido destrozada y numerosos baobabes puntuarán su ruta. Allí, hasta podrán dormir en casa del habitante, pero no se olviden de llevar algunos bocadillos y agua. A alrededor de 15 Km de Diego Suarez, podrán visitar las salinas. Y muy cerca de la costa, encontrarán un islote volcánico, el Pan de azúcar: si tienen suerte verán ceremonias tradicionales que se practican muy frecuentemente. |